Cuenta la historia de un indígena en Quito que engaña al diablo para salvar su alma. Cantuña es contratado para construir el atrio de la Iglesia de San Francisco en seis meses. Al no poder terminar a tiempo, hace un pacto con el diablo: terminar la obra a cambio de su alma. El diablo casi lo logra, pero Cantuña esconde una piedra y argumenta que el trato no se cumplió porque falta una piedra en la construcción. Impresionado por la astucia de Cantuña, el diablo se retira sin reclamar su alma.






